En la última década tatuar se ha convertido en una moda. Hasta entonces, había sido una práctica propia de ciertas subculturas. Por ejemplo, de la del rock o el heavy metal. Más allá de eso, el verbo estaba incluso asociado a formas de vida marginales. Entre ellas, la de los presidiarios o la de los piratas. No obstante, todas estas asociaciones son simplemente hechos culturales. Como tales, se han ido transformando a lo largo de la historia, pasando por diversas etapas y estratos culturales. ¿Te apasiona este ámbito? No te pierdas nuestro Máster Experto en Tatuajes + Curso Higiénico Sanitario.

De hecho, tatuar es una práctica milenaria que se da paralelamente en distintas sociedades e incluso civilizaciones. De este origen plural es de donde nacen los distintos estilos a la hora de tatuar. Estos engloban desde la técnica de fijación de un dibujo sobre la piel hasta los modelos de dichos dibujos. Piensa, por ejemplo, en lo distintos que son los tatuajes de un miembro de la Yakuza japonesa de los que puede llevar un viejo marinero norteamericano.

En la actualidad, esta práctica ha ido evolucionando y extendiéndose a lo largo de todo el mundo. Los estilos existentes son prácticamente incontables. Pueden llegar a reflejar todo tipo de tendencia pictórica y, por medio de símbolos, vincularse a todo tipo de culturas.

A continuación, te explicamos lo que debes saber para adentrarte en el mundo de los tatuajes.

Cómo hacerse tatuador

Lo normal ahora es que los tatuadores hagan algún tipo de curso o máster especializado para aprender a tatuar. Sin embargo, es evidente que un tatuador debe ser, antes que nada, un apasionado del dibujo. Pero el talento y la pasión no son suficientes para desempeñar este oficio con garantías de calidad. Entre otras cosas, es enormemente importante la higiene y saber manejar todas las herramientas implicadas a la hora de tatuar. De no atender a estos dos requisitos, pueden provocarse infecciones, obtenerse malos resultados, causarse dolores innecesarios… Por ello es tan necesario que uno se especialice con un curso o máster en tatuajes.

Ser tatuador por cuenta propia

También podrías ofrecerte directamente como ayudante en un estudio de tatuajes profesional. Esa colaboración contaría en tu CV como una práctica laboral y te otorgaría experiencia de primera mano. Lo normal, no obstante, es que el tatuador no remunere tu trabajo, al menos durante un primer periodo.

Para que te acepten como ayudante en un estudio, debes tener algo que mostrar. Lo mejor es que cuentes con tus propios diseños de tatuajes y que los organices en un book. Luego simplemente acércate al estudio que prefieras y prueba a enseñarle tu trabajo a los profesionales. O, en caso de que esto te resulte demasiado violento, contacta con ellos a través de Internet.

En muchos casos, recibirás una negativa como respuesta. Después de todo, a menos que se trate de un estudio grande o con mucha clientela, un ayudante no siempre es necesario. Por ello, lo mejor para conseguir colaborar con un profesional es simplemente introducirse en el mundillo. Compra revistas, asiste a eventos, muestra tus diseños en Internet empleando las redes sociales a modo de sala de exposiciones… Si eres bueno y tus diseños y tu actitud gustan, no tardarás en participar en algún proyecto.

A partir de ahí, se trata de que consigas experiencia y vayas engrosando tu CV. Luego puedes plantearte la opción de hacerte tatuador por cuenta propia. Para ello, necesitarás licencias y permisos.

Estilos a la hora de tatuar

Como ya hemos dicho, son prácticamente incontables. No obstante, se pueden citar los que hoy día son más conocidos.

Estadounidense tradicional

Mezcla colores llamativos con iconografía de todo tipo. Pero la más habitual es aquella vinculada al imaginario americano o de alta mar. Los diseños suelen ser simples, de colores planos y con líneas muy bien definidas.

Nueva escuela

Comenzó a estilarse durante los años setenta. Se trata de un estilo lo más vívido y realista posible. Técnicamente, es de lo más complicado. Y en cuanto a los dibujos, no hay un patrón temático definido. Pero suelen ser barrocos y exagerados.

Blackwork

En este estilo se emplea exclusivamente la tinta negra. Con ella se trazan elementos geométricos de carácter simbólico o abstracto. Aunque, combinado con ello, también se dibujan figuras reconocibles.

Distintos estilos pictóricos

Más que una escuela, es una tendencia. Muchos tatuadores emulan técnicas o temáticas pictóricas perfectamente reconocibles. Entre ellas destacan el puntillismo, el surrealismo o incluso la acuarela. Esta emulación, por supuesto, también requiere del uso de recursos complejos por parte del tatuador.

Del mismo modo, el área de la ilustración ha dejado una fuerte impronta en el mundo del tatuaje. Al contrario que la pintura o el dibujo, se caracteriza por emplear colores vívidos y líneas marcadas. Su consolidación como actividad profesional guarda mayor relación con el mundo del marketing que con el del arte propiamente dicho.

Trash polka

Este estilo es de origen alemán. En el apartado temático, se podría decir que trata de crear contrastes en el plano conceptual. Es habitual, por ejemplo, la contraposición de elementos humanos con otros tecnológicos. Del mismo modo, en el plano formal, se mezcla abiertamente el estilo realista con el abstracto. A veces, se opta por añadir en el diseño incluso palabras o elementos ortográficos.

Por lo demás, una de sus características más peculiares es el tamaño. Los tatuajes trash polka pueden ocupar tranquilamente todo un torso o una espalda. No obstante, esta es una tendencia que excede por completo a este estilo. Se daba ya en los tatuajes japoneses milenarios.

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