No somos pocas ni pocos los que nos apasiona la moda y, sin embargo, no tenemos ni idea ni de corte, ni de patronaje, ni de costura, ni de nada. Por eso, hoy, desde Escuela Des Arts, donde podréis encontrar este Máster en Patronaje y Diseño de Moda + Máster Personal Shopper, os traemos este post.

En él podréis encontrar una pequeña introducción al mundillo de los patrones. Además, os intentamos responder a todas las preguntas sobre el tema. ¿Os quedáis? ¡Pues vamos!

 

¿De dónde viene el patronaje?

Esta es una pregunta típica y tópica cuando hablamos de patrones. Lo cierto es que la respuesta no es más que una especulación. Y es que se cree que la idea de crear un molde para cortar las pieles de vestir viene de muy lejos. Tanto es así que para hablar de la historia de ello nos debemos remontar a cuando se empezó a coser con las primeras agujas, hechas con huesos de animales. Fue con ella cuando se empezaron a unir telas que cubriesen o envolvieran el cuerpo. Y ojo, no es lo mismo cubrir el cuerpo que envolverlo.

Se calcula que el patronaje podría haber aparecido en la Edad del Bronce. Así lo afirman algunos historiadores, que apuntan que los hombres de la época ya vestían casacas. Y una casaca tiene cierta complejidad a nivel de patrón. ¿Tendrían esos hombres y mujeres algún tipo de patrón para cortar las pieles directamente?

Fuese como fuera, lo cierto es que todo apunta a que fue por esos tiempos cuando se crearon. Así se refuerza la idea de la existencia de patrones en la Prehistoria, cuando egipcios, babilonios y asirios vistieran túnicas con mangas.

 

Primer documento sobre patronaje

¿Habíais oído hablar antes de Juan de Álcega? Si vuestra respuesta es no, enhorabuena, acabéis de conocer el autor del primer libro sobre patrones que conservamos actualmente. Datado de 1580, ‘Libro de geometría, practica y traca’ proponía una fórmula para ahorrar tejidos. Sus páginas ofrecen pequeños bocetos a escala con algunas medidas en varas castellanas (sistema de medición antiguo).

A partir de este documento es cuando se van añadiendo y ampliando detalles como descripciones de cada prenda o medidas concretas.

 

El auge de los patrones

Aunque ahora, en plena época del patrón, ni nos planteemos su no existencia, hubo un tiempo en que no eran nada comunes. La época del ‘boom’ de los patrones llegó entre el S. XVII y el S. XVIII. Periodo en los que los patrones eran tan importantes que eran un secreto que solo se pasaba por herencia a diferentes generaciones familiares.

La máxima explosión o ‘boom’ de los patrones se produjo cuando éstos se hicieron públicos. Fue en ese momento cuando las costureras pudieron empezar a elaborar sus propias prendas, las de su familia e incluso venderlas.

 

Los patrones antes y ahora

Antes

¿Cómo eran los primeros patrones públicos? Pues eran de talla única media y venían en papel de seda, escondidos entre las páginas de las publicaciones. A principios del siglo XIX existían principalmente dos maneras de hacer patrones: a medida directa o a escala proporcional.

  • Patrón a medida directa. Estos se hacían a partir de la medición de todas las partes del cuerpo humano. El sastre se encargaba de recoger todos los datos en el papel o pergamino que usaba para medirle a ojo de buen cubero. (Recordad que las cintas métricas como tal no se crearon hasta el S. XIX y que la gente era analfabeta).
  • Patrón a escala proporcional. Solo se usaba una medida crítica para construir o calcular las otras. Generalmente se tomaba la medida del pecho como referencia. Esta técnica cayó en desuso cuando la gente se dio cuenta que la medida de alto no tenía porqué ser exactamente proporcional.

Ahora

Lo cierto es que hoy, a excepción de los establecimientos especializados, es prácticamente impensable encontrar prendas hechas con patrones de este tipo. Ya no es que no recurrimos usualmente a una sastrería a por nuestra ropa o ya no tenemos el tiempo necesario para hacernos nuestras propias prendas. Es que lo que se lleva ahora es el patronaje industrial.

Este tipo de patronaje necesita de unos métodos específicos diferenciados de los que usan los sastres o modistas. Esto es así porque estos tipos de patrones se generan pensando en una multitud, y no en una familia o en una persona en concreto.

Además, los patronajes personalizados como los de los modistas o sastres pueden ser probados y rectificados. Algo que en el patronaje de la industria textil no ocurre en ningún caso.

 

Interpretar un patrón

La interpretación de un patrón no es fácil. Por lo general, se deben saber descifrar una serie de símbolos que indican varias cosas. Aquí os traemos un pequeño resumen-guía de los símbolos más comunes que encontraréis. ¡Atentos!

  • Fechas largas: Indican la dirección en la que debe estar el hilo de la tela antes de marcar y coser la prenda. Podéis encontrarla al lado de las palabras “dirección hilo” o no.
  • X x x o flecha doble: Si os aparecen tres equis o una flecha doble, debéis cortar al lomo. Esta indicación también puede aparecer en forma de línea discontinua ancha.
  • Rombo(s) o Guiones largos: Son los piquetes. O lo que es lo mismo, lo que se usa para hacer diversas marcas en varias piezas del patrón y saber dónde deben coincidir. Los rombos o los rectángulos son las guías que os permitirán unir el corte en esa parte justa. Atentos porque también pueden indicar dobleces como tableados o dobladillos.
  • Margen de error: Aparecen dos líneas paralelas una encima de la otra. Se usan para indicar el margen que dejaremos por si más tarde necesitamos alargar o acortar la prenda.
  • Margen de costura: Una línea continua marca la línea de corte. Una discontinua la de costura. Si están bastante separadas (uno o dos centímetros), encontraremos el margen de costura.
  • Cremalleras: Son fácilmente descifrables. Una línea acompañada de triángulos a lado y lado es el símbolo de la cremallera.
  • Botones y ojales: También fácilmente localizables. Son normalmente un botón dibujado o una X. Los ojales son una línea que tiene una o dos perpendiculares menores.
  • Pliegues, lorzas y pinzas: Los pliegues son líneas continuas paralelas con flechas que indican la dirección. Las lorzas se marcan igual pero con flechas de doble punta. Las pinzas, por su parte, son triángulos continuos.

Hay muchos más símbolos que podríamos explicaros, pero este sería el resumen de las principales indicaciones del patronaje.

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