Nadie duda de que el arte urbano es una de las manifestaciones culturales más llamativas de nuestro tiempo. Sin embargo, su historia no siempre ha destacado por la legitimidad que lo sostiene actualmente. Al margen de la ley, durante décadas se ha visto más como un acto delictivo que como una expresión artística. ¿Te gustaría saber cómo se ha producido este cambio? En este post te lo explicamos todo.

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El origen del grafiti

 

El arte urbano, conocido popularmente como Grafiti, tiene sus orígenes en el Imperio romano. Aunque pueda parecerte algo estrictamente moderno, en aquella época ya se utilizaban las pintadas en las paredes con un enfoque satírico o de crítica. Se buscaba ridiculizar algún elemento de la sociedad o de la política de la época. Y, por tanto, constituía un atributo de denuncia.

 

Ese carácter crítico se mantuvo hasta que, en la década de 1960, en las calles de Filadelfia, Cornbread empezó a pintar su nombre por las paredes para llamar la atención de una chica que le gustaba. La prensa afroamericana, poco a poco, se hizo eco del fenómeno, que empezó a hacerse famoso e imitado. Posteriormente, al inicio de los 70, Taki empezó a darle forma al manejo del aerosol, definiendo poco a poco el estilo. Principalmente, eligiendo los lugares en los que pintar, como los vagones del metro.

 

De 1976 a mediados de los 80 transcurre la era Die Hard. Un movimiento mucho más masivo, que no dejaba de ensuciar y de pintar los trenes y los metros de las grandes ciudades. Hubo un boom y muchísimos jóvenes empezaron a practicar este arte por las calles. Mantenía, entonces, toda su esencia vandálica y estaba especialmente perseguido por la Policía. Hasta el punto de que en muchos lugares de Estados Unidos se prohibió la venta de aerosoles a los jóvenes.

 El grafiti ha sido estrechamente ligado a un acto vandálico ya que los grafiteros utilizaban los trenes como muros para pintar. Actualmente, a pesar de que el grafiti se ha extendido a pintar legalmente, se siguen pintando vagones de tren.

 

Finalmente, en los 90 aparece el movimiento del Tren Limpio. Los grafiteros tradicionales dejan de enfocarse tanto en los trenes y muchas nuevas generaciones de artistas pasan a los muros de las calles y a desarrollar nuevas formas de expresión. Esta sería la etapa en la que seguimos hoy en día, en la que puedes encontrar una gran variedad de enfoques y de objetivos.

 

El origen de la palabra

 

Grafiti deriva del italiano graffiti, cuyo origen puede estar en el latín scariphare. Este verbo hace referencia a la forma en la que, utilizando un punzón, este se clava en una tablilla para hacer grabados. Era la escritura de los antiguos. Y se refiere, también, a que es un gesto que nace derivado de la escritura, puesto que en un principio se grababan palabras más que imágenes.

 

Estilos de grafiti

 

Sin duda, los estilos del grafiti son muchos y muy complejos. Buena parte de su interés radica precisamente en la libertad que tienen los artistas a la hora de crear. Y aunque es un poco difícil encasillar el trabajo en categorías estables, sí que se pueden hacer algunas distinciones.

 

El art graffiti, por ejemplo, es el que se relaciona directamente con el hiphop, como una expresión más de esta cultura. Aquí habría varias subcategorías. El tagging es una de ellas, que consiste principalmente en dejar la firma en espacios públicos de la ciudad. Otra modalidad dentro del art graffiti es el throw-up, algo más elaborado que un simple tag. Aquí hay ya una intención de dibujo, y en ocasiones se puede llegar a realizar, incluso, con dos colores diferentes.

 

Finalmente, dentro de la vertiente artística las piezas son los productos más reconocibles. Realmente, en ellas se utiliza la pared o una superficie determinada como un espacio en el que reflejar una obra más compleja, con distintos colores, formas y texturas. Se pueden hacer dibujos, letras, etc. Gozan de mucha más libertad y son los que más ayudaron a que el grafiti dejara de considerarse puramente como un acto vandálico y se empezara a ver el carácter artístico que representaba. Artistas como Miss Van han utilizado las calles para plasmar su fuerte estilo artístico, e incluso ahora se puede disfrutar de su arte en galerías de arte. 

 

Otra rama del grafiti son los lemas. Estos motivos consisten, principalmente, en frases o eslóganes con un contenido político o social que se reproduce por las paredes representando una determinada ideología o con un carácter de protesta. Aunque también podemos ver dibujos pintados con una gran carga reivindicativa. Actualmente, Banksy es uno de los grandes artistas urbanos que utiliza el espray para dejar fuertes mensajes de protesta en las calles de numerosas ciudades de todo el mundo.

Banksy es uno de los artistas urbanos más destacado por sus obras callejeras reivindicativas

Finalmente, la latrinalia son los clásicos grafitis que se pueden hacer en los baños. Con reflexiones, dibujos, bromas o incluso insultos.

 

Principales materiales

 

El aerosol siempre se ha considerado el producto básico para realizar grafiti. El espray, con sus boquillas, es el que permitirá controlar la pintura que se vaya a lanzar y cómo enfocar o intensificar su cantidad y su expansión.

 

La pintura de imprimación, especialmente en las piezas, puede ser fundamental para que el espray fije bien su color en la pared. Y, en espacios especialmente amplios, también se puede utilizar el rodillo. Si se hacen tags, por otro lado, las plantillas pueden ser muy útiles. Te permiten reproducir un mismo mensaje en todas partes para que quede idéntico. Son muy utilizadas por los que quieren bombardear la ciudad con su nombre.

 

¿Es incívico el arte urbano?

 

La gran pregunta. Algunos dirán directamente que sí, mientras que otros lo negarán rotundamente. El arte urbano siempre ha estado y está penado por la ley, aunque hoy en día es muy fácil ver zonas habilitadas para murales e incluso organismos privados y públicos que contratan a estos artistas urbanos para que decoren y pinten con libertad piezas mucho más elaboradas y artísticas.

 

Ciudades como Valparaíso, en Chile, han ayudado a romper el estigma delictivo que tiene el grafiti y a plantearlo como un producto cultural de nuestra época. Ahora bien, buena parte de su espíritu primitivo, mucho más criminal y vandálico, sigue presente. La pintada de trenes, en espacios públicos o de manera ilegal sigue siendo parte del universo grafitero al que muchos artistas se siguen encomendando.

 

En conclusión, el grafiti es un elemento crucial del arte urbano. Como has podido ver, se ha desarrollado en diferentes momentos y con distintas actitudes. Y, casi siempre, ha tenido que lidiar con su propia condición al considerarse socialmente un elemento vandálico. Sin embargo, hoy en día son muchos los que ven aquí un nuevo tipo de cultura y de arte.