Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Si alguna vez te has interesado por la escritura y narración creativa, seguro que has leído esta frase en algún sitio. Ciertamente, además de ser una frase, este es uno de los relatos cortos más conocidos en español.

Creado por Agusto Monterroso, ‘El dinosaurio’ ostentó el título del relato más corto desde 1959 hasta el 2005, cuando se publicó ‘El emigrante’, de Luis Felipe Lomelí. Este segundo microrrelato más conocido decía así:

– ¿Olvida usted algo?
– ¡Ojalá!

Curioso, ¿verdad? ¿Te adentras con nosotros en el fantástico mundo de la literatura y los relatos cortos? ¡Vamos!

Los relatos cortos, ¿qué son?

Los relatos cortos son narraciones breves ideadas por una o más personas en los que se presentan una serie de sucesos. Son caracterizados, como su propio nombre indica, por tener una duración corta. Por eso, no deben superar las 2.000 palabras. Aunque tampoco deben estar por debajo de las 400, ya que se reconocería como un microrrelato o microcuento.

No por eso significa que sea más o menos interesante o inteligente. De hecho, los relatos cortos son uno de los tipos de narración más útiles para empezar a escribir. Esto es así porque, construir este tipo de textos es más fácil (¡o no!, depende).

Trucos para empezar a escribir relatos cortos

Si tienes ganas de empezar a escribir pero no sabes cómo y te da pánico la hoja en blanco, aquí van algunos consejos que te podrán ser de ayuda.

1.- Busca un pretexto para escribir:

Haz que el ‘momento escribir’ signifique algo para ti. Hay a quien le ayuda a relajarse, quien se divierte poniendo por escrito sus ideas y quien logra distraerse de sus obligaciones diarias. Busca y localiza qué sensaciones y sentimientos provoca en ti y ¡aprovéchalos!

2.- Las ideas más locas, las mejores

Quieres escribir, pero no se te ocurre ningún tema o idea que desarrollar. No te preocupes, al principio es normal. Lo mejor es llevar siempre contigo un bloc de notas al que puedas recurrir siempre que se te ocurra algo. ¿Vas en metro al trabajo y ves algo curioso? ¡Anótalo!

Una de las mejores apuestas para generar ideas que puedes hacer es convertirte en un observador. Mirar, pensar y anotar. Así también podrás ampliar tu capacidad creativa.

3.- Realidad ficcionada

Aunque es un concepto que se suele usar en el mundo del documental televisivo, aplícalo a la literatura. ¿Te estancas a imaginarte historias? Empieza a crear ficción a partir de una cosa muy real: tus sueños.

Este truco te pondrá en la pista de empezar a redactar historias sobre cosas que no han sucedido en realidad. Por más raro que parezca, empezar a redactar relatos cortos a partir de sueños ¡es usual!

4.- ¡Me acuerdo de…!

Reformula tus recuerdos. Seguro que tienes una historia pasada que puede valerte como punto de inicio de alguno de tus primeros relatos cortos. Desempolva tu memoria y ponte delante de un teclado. Empezar un texto con la frase ‘me acuerdo de…’ te servirá como punto de inicio.

5.- Estructura tus relatos cortos

Una vez tengas tu tema o idea central escogidos, plantea el inicio, desarrollo y desenlace que pretendas darle. Ten en cuenta que, mientras estás en ello, tu idea principal puede cambiar. No te preocupes si acabas cambiando de idea o se te ocurre algo que crees mejor. Es normal y, al fin y al cabo, lo que nos hará aprender será precisamente eso: escribir.

6.- De la nada al todo, crear al azar

Crear un texto de la nada. Si no se te ocurren ni sueños, ni recuerdos, ni temas… ¡aquí viene otro recurso! Este, además, reforzará tus capacidades creativas. Escoge uno de los cinco sentidos (gusto, olfato, tacto, oído, vista). A partir de esta elección, haz una tormenta de ideas o brainstorming de palabras que creas que se relacionen.

Por ejemplo, si escoges gusto, escribe tu plato favorito, los ingredientes que lleven, cuál fue el último lugar en el que lo comiste, con quién,… Cuando tengas una buena lista de ideas, escoge las 15 mejores. Y a partir de esta quincena, intenta redactar una historia.

Los personajes de los relatos cortos

Si te gusta la literatura sabrás que uno de sus factores más emocionantes son los personajes. A medida que avanza la lectura se les conoce en profundidad y se desarrollan sentimientos hacia ellos. Puedes odiarlos, amarlos o sentir una conexión con ellos.

Crea y define muy bien cómo será cada personaje que aparezca en tus relatos cortos. Precisamente, uno de las facilidades de hacerlo a través de estas redacciones cortas es que su descripción (a través de la narrativa) es más directa. Los lectores deben reconocer qué personalidad tienen en muy poco tiempo. Traza bien sus palabras y acciones para tener gancho en tus relatos cortos.

El arte de recortar

¿Te acuerdas de los recortables con los que juegan los pequeños? Pues con los relatos cortos ocurre algo parecido. Seguramente, la mitad de lo que digas en tu primera versión de tu relato será recortable. Aprender a recortar y sintetizar no es fácil, pero te ayudará a crear una literatura más natural. La legibilidad es muy importante.

Entre los trucos que mejor funcionan para recortar están lo siguientes:

  • Olvida las descripciones de acciones si las puedes sustituir por frases que resuman. Por ejemplo, en caso de querer explicar un trayecto en bus. De la idea “Juan cogió el bus en Chamartín para ir a la Puerta del Sol a las 9.00 y aprovechó para llamar a Patricia”. ¿Qué es lo importante para tu historia? La llamada, ¿verdad? Pues: “Hizo la llamada en el bus”.
  • Adiós a los adjetivos.
  • Los diálogos, minimalistas y expresivos. Si no aportan nada a tu trama, elimínalos.
  • Siempre que no sea estrictamente necesario para tus relatos cortos, olvida los monólogos interiores. Entorpecen la acción y trama de tu texto.

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