Los tatuajes están a la orden del día. Sin embargo, saber cómo curar un tatuaje infectado es casi tan importante como el impulso irrefrenable que te ha llevado a hacértelo. ¿Tú tampoco te has podido resistir a marcar sobre tu piel los sentimientos, anhelos, recuerdos, amores o momentos más relevantes de tu vida? Entonces este post está escrito para ti. También puedes echar un vistazo al Curso de Tatuador Profesional. Con esta formación estudiarás el tipo de tinta y las máquinas que se utilizan, las características de la piel y las medidas de higiene que debes mantener durante la labor del tatuaje para garantizar el mejor resultado.

Medidas de higiene imprescindibles

Todo tatuaje comienza en un estudio, y va de la mano de un profesional experto. Y si este sigue unas mínimas medidas de higiene y seguridad, la idea de hacerte un tatuaje no será ni peligrosa ni muy compleja.

Este primer punto es irrenunciable, ya que una negligencia por parte de tu tatuador podría llegar a causar una infección sobre tu piel. De ahí la importancia de que escojas con mucho cuidado al profesional al que encomendarás la realización de tu tatuaje. Si insistes en las precauciones (maquinaria esterilizada, uso de guantes, tinta no contaminada), puedes relajarte y sentirte bastante seguro.

No obstante, una vez que la obra haya sido realizada, aún no estarás exento de sufrir una infección. Por eso es importante que sigas al pie de la letra las recomendaciones de tu tatuador durante las primeras horas y días. Piensa que, desde ese momento, la responsabilidad va a ser toda tuya.

Cómo puedes saber que algo va mal

Como seguramente ya sabes, el procedimiento de grabar con tinta sobre tu piel no es indoloro. Por eso, es bastante común que a los siguientes días sientas un leve dolor, picor, ardor o incluso notes cierto enrojecimiento en la zona.

Estos síntomas son habituales durante las primeras 48 horas. No obstante, si persisten en el tiempo más allá de un par de días, es posible que tu tatuaje esté infectado o se esté infectando. En cualquier caso, a continuación, afinaremos un poco más el tiro y te contaremos cómo puedes identificar por ti mismo una infección.

Señales de una infección: ¿sientes alguno de estos síntomas?

– ¿Notas que el área del tatuaje se está hinchando excesivamente? Si tu piel está inflamada y el patrón del dibujo empieza a deformarse, estás ante un claro síntoma de infección.

– ¿De la herida de tu tatuaje comienza a emanar pus (u otro líquido similar), además de desprender malos olores? Como habrás podido intuir, esta es una señal muy evidente de infección.

– ¿El dolor (habitual hasta que la herida se cierra) comienza a crecer en intensidad? Si lejos de apagarse poco a poco este persiste a lo largo de demasiados días, tu tatuaje se habrá infectado casi con toda seguridad.

– Tener fiebre no es buena señal, pues es un claro indicio de que tu cuerpo está batallando contra una agresión externa. Si el termómetro te está avisando y tienes uno o varios de los síntomas ya citados, entonces acude a un centro de salud.

Como curar un tatuaje infectado

Ahora que ya manejas los posibles síntomas de una infección, sabes cuándo debes actuar al respecto para ponerle remedio. Parece obvio que la primera recomendación que te daremos es que acudas a un dermatólogo cuanto antes. Y si, como todo parece indicar, tu tatuaje está realmente infectado, tu médico te recetará un tratamiento con antibióticos.

Ahora bien, más allá de seguir rigurosamente este tratamiento, también puedes seguir una serie de consejos para curar tu tatuaje infectado en casa. Presta mucha atención:

Cubre ligeramente tu tatuaje durante los primeros días. Si tienes una gasa y esparadrapo, con eso será suficiente. Pero, eso sí, nunca tapes la herida con papel transparente (o un producto similar). Este tipo de materiales impide la transpiración, algo que puede acabar provocando que la infección crezca.

– Al hilo de lo anterior, también debes dejar que la zona afectada respire. La razón es simple: al aire libre, la herida se curará mejor. Aun así, si sales a la calle siempre será mejor que tengas tu tatuaje bien cubierto. De esta manera, evitarás que se contamine.

– Puedes aplicar una compresa fría sobre el tatuaje infectado. Así conseguirás, principalmente, dos cosas: que la hinchazón baje y que el dolor se atempere.

– Debes lavar la zona como te haya indicado tu dermatólogo. Normalmente esto se suele hacer solo con agua (o con agua y jabón neutro). Pero no te olvides de lavar también tus manos antes. Por otra parte, es probable que te haya recetado una pomada antibacteriana. Así que no te olvides de aplicártela todos los días.

– No uses lociones ni cremas que no te haya recomendado tu médico. Además, cuando te duches, deberás evitar que se moje la zona infectada.

Qué puedes hacer para prevenir una infección

Como bien nos dice la sabiduría popular, siempre será mejor prevenir que curar. En ese sentido, si quieres evitar que tu tatuaje se infecte, va a ser muy importante que sigas una serie de cuidados preventivos básicos.

Normalmente será el propio tatuador quien te indique, paso por paso, lo que debes hacer durante los primeros días. De todas maneras, nosotros te haremos un resumen rápido:

– Lo primero que debes hacer es mantener la piel de tu tatuaje bien limpia. En cualquier caso, cuando te duches has de evitar el contacto directo de los chorros (al menos, durante los primeros días). A la hora de secar la zona, intenta hacerlo con suavidad y sin frotar.

– En segundo término, debes evitar que el sol impacte sobre tu tatuaje en las primeras semanas. Y es que su radiación puede provocar irritación y hacer que el dibujo pierda color y brillo.

– En tercer lugar, mantente alejado de las piscinas, ríos y playas mientras que tu tatuaje se está curando. De lo contrario, podrá verse afectado por suciedades y bacterias que pondrán en riesgo la salud de tu piel.

– Por último, debes escoger la ropa adecuada. Y si te preguntas qué ropa es esta, la respuesta es simple: aquella que no presente riesgo de adherirse a tu tatuaje.

Acabamos de llegar al final de este post. Gracias a él, ahora ya sabes cómo curar un tatuaje infectado. Además, has aprendido a identificar una infección y a prevenir su aparición. Así pues, ya ha llegado el ansiado momento: ¡disfruta de tu tatuaje con total seguridad!