La Voz, Keeping up with the Kardashians y ¡A ordenar con Marie Kondo! son programas de televisión que, por una razón u otra, han dado la vuelta al mundo y se han instalado en nuestros hogares. Para nosotros es sencillo sentarnos en el sofá y encender la tele. Sin embargo, para que esto sea posible, se ha debido desarrollar un laborioso plan de producción. ¿Quieres saber cómo lo logran los profesionales? Sigue leyendo este post, te contamos en qué consiste esta importante labor dentro del sector televisivo. Por otro lado, si estás interesado o interesada en formarte, echa un vistazo a nuestro artículo Cómo hacerse productor de televisión. Descubrirás los factores claves que debes tener en cuenta si quieres dedicarte a esta profesión.

La figura del productor audiovisual

¿Por qué es importante contratar a alguien que sepa hacer un buen plan de producción para un programa televisivo? La respuesta es muy sencilla. Piensa en aquellos programas que marcaron tu infancia. Recuerda los que te acompañaron y te ayudaron a crecer. Analiza esos que todas las tardes ibas corriendo a ver, con ilusión por cada nuevo episodio.

Incluso ahora mismo, seguro que tu día a día está marcado por alguna producción televisiva. Puede que haya un programa que consiga hacerte reír cuando lo necesitas, que te conmueve o que te instruya. El caso es que un productor audiovisual es el responsable de esos sentimientos. Con un arduo trabajo, ha creado un proyecto lo suficientemente bueno como para que se convierta en parte de nuestras vidas.

Etapas elementales de un plan de producción

Estas son las etapas básicas para crear una planificación para un programa.

– Establecer los objetivos: el primer boceto debe considerar cuál es la meta del proyecto. ¿Quieres aleccionar al espectador, hacerle soñar con el amor o simplemente entretenerle? Esta es una fase clave para decidir qué ingredientes debe contener la producción.

– Elegir una audiencia específica: para tener éxito, es necesario saber los atributos del público al que deseas dirigirte. Deberás tener en cuenta lo que le atrae y lo que valora. Tu marca debe resultarle apetecible. Sexo, edad, nacionalidad, nivel educativo y demás datos generales pueden ser relevantes, pero lo más importante es su situación vital y perfil psicológico.

– Analizar obras parecidas: es imprescindible estudiar a la competencia. ¿Cuál es la clave de su éxito? ¿Por qué fracasó?

– Obviamente, hay que ajustarse a un presupuesto determinado. Resulta necesario efectuar un plan de costes y retorno. Esto es, desglosar los gastos previstos, cuánta audiencia se estima generar, etc.

– Seleccionar un personal de producción creativo y que esté enfocado en una meta común. Más adelante, también se debe elegir a los empleados restantes (catering, profesional de vestuario, transporte, actores, etc.)

– En un ámbito más práctico, hay que tomar una decisión respecto al escenario, el vestuario y demás componentes visuales.

– En un nivel más administrativo, debes obtener ciertos permisos, seguros o acreditaciones.

Otros aspectos a considerar

El público objetivo debe estar en todo momento en la mente del productor. Este será quien decida si el programa sigue adelante o se hunde. Por eso, debe percibir que sus intereses son una prioridad. ¿Cómo conseguir esto? Hoy en día las redes sociales son una herramienta fantástica para conectar con la gente. Puedes hacer encuestas a nivel internacional y analizar sus interacciones sociales en referencia a la televisión. Lo más relevante de todo es que puedes incluirles en todas las fases del proceso.

Por ejemplo, al principio sería interesante descubrir si perciben alguna laguna. Hoy en día hay muchísimos programas gastronómicos, de moda, realities… Quizás los espectadores echen en falta una temática nueva, o un elemento diferencial en aquellas producciones que ya existen.

Más adelante, resulta interesante sondear acerca de las piezas que se pretenden incluir. El reparto, el formato, la escenografía… ellos deben tener la última palabra. Evidentemente, una vez el proyecto está en emisión, una manera infalible de efectuar el seguimiento es analizar el efecto que está teniendo. Los comentarios que origina, las quejas o los elogios… todos son aspectos que sirven para dictaminar la continuación del programa.

Por otra parte, también se puede hacer uso de otros instrumentos presenciales, como los focus groups, para estudiar a una pequeña muestra de la población mientras discuten sobre el proyecto.

¿Por qué ser productor audiovisual?

Entre el equipo que integra un programa, bien podríamos decir que el productor es una especie de mano invisible. Aunque no llegamos a conocerle y no le tenemos en mente al activar el televisor, ha estado presente en todas las etapas de producción. Sin duda, su labor es una de las más significativas.

Conoció el proyecto cuando era tan solo un boceto, fue testigo (y artífice) de su evolución y estuvo presente en todos los pasos. Por ello, un buen productor debe ser alguien polifacético, dinámico, abierto, creativo, negociador y con agilidad mental.

Igualmente, debe poseer las cualidades de planificación y coordinación. Tendrá que atender un sinfín de tareas que pueden parecer no estar relacionadas entre sí, pero que influyen de manera importante en el resultado final.

Casos célebres

Posiblemente conozcas Gran Hermano y Operación Triunfo. El primero comenzó siendo un experimento sociológico. Su intención era evaluar la reacción de un grupo de desconocidos que se quedaban encerrados en una casa durante unos meses. Puede ser también la trama de una película de terror, pero se convirtió en uno de los programas más esperados y reconocidos de la industria.

Por otra parte, tenemos el concurso musical. En España es uno de los talent shows más afamados, y las discográficas tienen a los concursantes en su punto de mira. Convierte a personas anónimas en potenciales cantantes de éxito, y en ocasiones incluso les catapulta hasta uno de los principales escaparates en la música: Eurovisión.

Hubo un momento, hace muchos años, en el que un pequeño equipo de producción se reunió. Juntos  contemplaron la idea de lanzar a la pequeña pantalla un experimento social. Décadas más tarde, miles de personas se lo agradecemos desde el sofá de nuestra casa.

En ocasiones, el éxito nunca aparece o se desvanece con el tiempo. Por ejemplo, podemos ver el caso de Fama, la escuela de baile que terminó perdiendo notoriedad. Para evitar que esto suceda, es esencial contar con una buena formación, una sólida estrategia, y la cooperación del público.

Entonces, ¿por qué ser productor audiovisual? Porque esos profesionales transforman los sueños en una realidad tangible.