Cuando hablamos de moda infantil a través de los tiempos, nos encontramos con mayores cambios en las últimas décadas. Las tendencias forman parte de nuestra vida. Como puedes ver, en la actualidad, los pequeños están arreglados conforme a su personalidad. Esto era inaudito si miramos al pasado, donde era incluso difícil distinguir el sexo de los pequeños. Solo alcanzando una corta edad se diferenciaban los niños de las niñas. Si te apasiona este ámbito, no te pierdas nuestro Máster en Diseño de Moda y Complementos + Máster Personal Shopper.

Los primeros indicios de la moda en la infancia

Realmente no existen muchos indicios de la moda hasta el siglo XVII. Antes de eso, en la antigüedad, específicamente en la era prehistórica, todo humano cubría sus partes íntimas con pieles de animales.

Indicios más recientes nos cuentan cómo los pequeños del antiguo Egipto usaban taparrabos, independientemente de su sexo. Por su parte, en la Grecia de los grandes filósofos, todos portaban una túnica de lino. Mientras, en el Imperio romano, se les ponían fajas en un inicio, cambiándoselas por túnicas al crecer.

Al llegar a la Edad Media, definir el tipo de vestimenta infantil es más complicado. No existen tantos registros escritos con respecto a épocas anteriores. Aun así, siempre puedes recurrir a algunos textos redactados por religiosos, donde podemos hacernos una idea. En este sentido, se sabe que a los bebés se les cubría con paños para mantenerlos bien tapados.

Tienes que tener en cuenta que durante el Medievo la media de vida era muy corta. Solamente existe constancia de jóvenes en torno a los 13 años en adelante. En estos casos, se sabe que ya adoptaban los hábitos de vestir de los mayores.

Mediante algunas pinturas nos podemos dar una idea de la vestimenta de los pequeños que pertenecía a familias adineradas. El terciopelo entra en el terreno de la moda en lo que se refiere a las niñas. Pero se puede advertir la parcialidad al cubrir el cuerpo, frente a las modas pomposas de las cortes europeas.

Indicios claros de la moda infantil: a partir del siglo XVII

En el siglo XVII se centraron más en aumentar la libertad de movimiento a los niños y las niñas. Esto hará que surja un estilo de moda infantil diferente. Ya comienzan a distinguirse más los cambios con respecto a siglos pasados.

No podemos hablar aún de comodidad, ya que todavía demasiados pequeños pasaban a ser una ligera representación de sus padres. De esta manera, vestían al igual que sus mayores, con el mismo corte, pero en tamaño reducido.

Los varones con la copia del traje de sus padres, pero, en general, todos llevaban corpiño para que mantuvieran una postura erguida. El color blanco fue muy representativo de los menores, seguramente por ese simbolismo de pureza atribuido por la religión.

Llegado el siglo XIX, el boom de la moda infantil fue marcado por el estilo marinero, que fue apto tanto en niñas como en niños. Por mediados de siglo, la niña aparece con falda que llega a las rodillas. Sus piernas eran tapadas con medias de color negro. Por su parte, los pequeños varones usaban pantalón largo, aunque con el tiempo se introduciría el corto.

El azul marino fue el color elegido para estas vestimentas decimonónicas, sin que hubiese aún una distinción de tonalidades para diferenciar a ambos sexos.

El siglo XX y el cambio de la moda infantil

Hasta el fin de la primera década del siglo XX triunfó el estilo marinero entre los pequeños. Se había convertido en la vestimenta más solicitada por los colegios, dada su elegancia. Los sombreros en las niñas también comienzan a sustituirse por cintas para el cabello. Las medias también se quedan atrás, dejando paso a los calcetines subidos hasta las rodillas.

En la década de los treinta se aprecia una evolución aún mayor de la moda, pudiendo encontrar más posibilidades. Quizás por eso el traje de marinero comienza a desplazarse hacia el terreno exclusivo de la religión. Se iniciará una moda que perdura en la actualidad. Veremos vestidos a los niños de blanco, específicamente de marineros, durante su primera comunión.

El bordado comienza a hacerse un recurso bastante positivo, llegando a causar furor en la moda infantil y adulta europea a partir de los años sesenta. En la siguiente década, y con una mejora económica, la moda vuelve a ganar terreno. Los niños verán la oportunidad de opinar acerca de sus prendas de vestir, pudiendo elegir entre varias opciones.

De los 80 a la actualidad

De la funcionalidad de los 70, se vuelven a retomar tejidos puros, entrando en juego las tendencias, que no nos abandonarán. Los años 80 suponen para España y muchos países del mundo una época nueva de libertad. Hay un rompimiento con todo, que los jóvenes expondrán en su manera de ser y de vestir.

Los padres empiezan a ver gran cantidad de prendas con las que vestir a sus hijos. No se pierden los modelos conservadores, dando la opción por algo más desenfadado. El tejido denominado vaquero es cada vez más demandado, incluso para los bebés, una vez entrados los 90.

El nuevo siglo, el actual XXI, está lleno de pasarelas de prestigio dedicándole un enorme espacio a la moda infantil. Las prendas de diseño para los más pequeños ya son un hecho, aunque las tendencias son muy variopintas. La moda de los niños no evolucionó mucho durante las primeras etapas del ser humano. Es en el siglo XVII cuando podemos comenzar a hablar de un estilo infantil. Aunque serán los siglos XX y XXI los que terminarán por introducir las tendencias.