El concepto de género narrativo hace referencia a una producción cultural fundamentada en la narración. Como tal, no importa cuál sea el soporte en el que se reproduzca. Puede tratarse de una producción cultural escrita, filmada o incluso relatada oralmente. Lo que la define como parte del género narrativo es su “narratividad”. ¿Te apasiona el mundo de la escritura? Entonces no puedes perderte nuestro Máster en Escritura y Narración Creativa.

No obstante, siguiendo esta lógica, cabe distinguir entre múltiples géneros narrativos. A pesar de que las producciones culturales tengan en común la misma propiedad definitoria, no poseen las mismas características. Así por ejemplo, la narratividad implicada en una novela no es la misma que la implicada en un guion televisivo.

Por otro lado, es importante señalar que todos estos géneros son propiamente géneros literarios. El guion, para extrañeza de muchos, es considerado como tal, y los relatos orales, también.

Asimismo, puede hablarse de narratividad con relación a muchos otros géneros literarios, artísticos o de otro tipo. Es el caso de la narratividad implícita, por ejemplo, en la escena de un cuadro o en la historia de un videojuego.

A continuación se detallan distintos aspectos relacionados con los géneros narrativos que son, a su vez, literarios. Estos también son hasta hoy los que acarrean una mayor cantidad de producciones de gran importancia histórica.

El guion

En principio, el guion se concibió como una herramienta de trabajo. En él se pormenorizaba el argumento de una producción audiovisual y se detallaban las acciones y los diálogos de los actores. Se trata de una evolución histórica de las obras de teatro. Esta evolución puede apreciarse también en el apartado técnico.

Guion y obra de teatro, ejemplos de género narrativo

La principal coincidencia es que tanto guion como obra de teatro estructuran su historia en actos. Por lo general, una obra de teatro al uso se limita a concatenar un acto detrás de otro hasta llegar al final de la obra. En el guion, a pesar de que en líneas generales se imita ese proceso, existen otro tipo de indicaciones mucho más elaboradas. Entre estas, las más conocidas son las del punto de giro, el clímax, el arco argumental… Todas ellas se entrelazan de forma compleja en tramas lo más perfectas posibles.

Esto último es un requisito del contexto de producción del propio formato audiovisual. Cada escena de más o de menos implica un mayor o menor coste de producción. Por ello, todos los aspectos relacionados con la producción de la obra deben estar pautados de antemano para evitar desarreglos.

Los actos y los puntos de giro

Sin duda, estos son los elementos clave en la escritura de un guion. Las películas, por lo general, tienen tres actos que se corresponden con la presentación, el desarrollo y la conclusión de una historia. Las teleseries, sin embargo, pueden complicarse mucho más, llegando a tener incluso hasta siete u ocho.

En tal caso, la historia se divide en más tramos para atender a un mayor número de personajes. Asimismo, a lo largo de estos tramos, se van cruzando distintos arcos argumentales.

Otros géneros narrativos

Junto con el teatro, el más popular es sin duda el de la novela. Sin embargo, no se debe pasar por alto la existencia de otros igualmente importantes como la poesía de carácter narrativo. En esta categoría entrarían, por ejemplo, las obras de poesía épica como La Ilíada o La Odisea. A pesar de que estén escritas originalmente en verso, no se trata de composiciones líricas que expresan el mundo interior del poeta. Por el contrario, narran hechos relacionados con tramas históricas y heroicas.

La novela

Su estructura es mucho más simple que la del guion cinematográfico. Habitualmente, su historia se divide en presentación, nudo y desenlace. En relación con el teatro, en lugar de tener actos, tiene capítulos que también se concatenan. No obstante, el género novelístico si por algo destaca, es por su mutabilidad. A lo largo de la historia se han hecho toda clase de experimentos, desde novelas de un solo párrafo hasta novelas formadas con fragmentos.

Elementos propios de la novela y el teatro

Todos los géneros narrativos comparten elementos entre sí. Los personajes y los diálogos, por ejemplo, son comunes a todos ellos. El teatro, sin embargo, cuenta con los llamados cuadros teatrales. Las escenas de la obra se estructuran con relación a un fondo que evoca un paisaje, una estancia o cualquier otro espacio. Como todos ellos han de tener un carácter fijo, reciben el nombre de cuadros.

La novela, a su vez, cuenta con elementos particulares que configuran su propia lógica narrativa. Por ejemplo, los resúmenes temporales. En un capítulo se puede relatar lo que sucede en toda una vida. El paso del tiempo, en el guion y el teatro simplemente puede referirse de forma indirecta con subtítulos o parlamentos.

Del mismo modo, estos otros géneros tampoco permiten ahondar de forma exhaustiva en la interioridad de los personajes. En contraposición, los diálogos adquieren en las novelas una importancia mucho menor y de carácter más bien ilustrativo.

Libros

Para adentrarse en el mundo del guion cinematográfico, el libro por excelencia es El guion, de Robert McKee. Se trata de un libro voluminoso, que ronda las 400 páginas, y de cierto espesor conceptual.

No obstante, describe al detalle todos los mecanismos internos de los mejores guiones de Hollywood. Luego, para dar un paso de gigante hacia el mundo del guion de series de televisión, hay otro punto de referencia evidente. Cómo escribir una serie dramática para televisión, de Pamela Douglas.

En cuanto a la novela, el material más completo de todos sin duda se halla en la pentalogía Figuras, de Gérard Genette. Aquí se describen con pulcritud y todo lujo de detalles cada uno de los elementos estructurales que se hallan en la historia de la novela.

Para adentrarse en la creación teatral, no hay ninguna referencia clara tan contundente como estas. No obstante, sí existen muchos ejemplos de libros didácticos. Por ejemplo, La escritura teatral: elementos para la creación dramatúrgica, de Atilio Caballero.

Con todos estos volúmenes en tu biblioteca, ¡poco te quedará por aprender acerca de este tema!

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