El guion cinematográfico es la piedra angular de cualquier historia audiovisual, su espina dorsal. Funciona como la estructura en torno a la cual se va articulando progresivamente la historia, así como los personajes y la trama, para conseguir que el público disfrute. Eso sí, está expuesto a cambios de muchos tipos que pueden suceder en cualquier momento. No se trata de un texto sagrado ni mucho menos. Con todo, sin él no habría prácticamente nada. Te lo explicamos.

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Qué es un guion cinematográfico

Es el papel en el que se refleja todo lo va a suceder en pantalla. No se limita solo a los diálogos. Hay algunos que, incluso en sus acotaciones, están escritos como si fuesen novelas, con una precisión prácticamente poética.

Se puede detallar en ellos todo lo que haga falta o lo que se considere oportuno. En un primer momento, el guionista, o el equipo de guion, elabora un borrador. Existen dos opciones: ellos mismos tienen la idea de la historia original, o esta les es dada. Por ejemplo, puede que una productora esté interesada en hacer la película de una figura clásica de la cultura popular, y se le pida a un guionista que elabore el texto. O por otro lado, puede ser al revés, que sea el mismo guionista quien tenga la idea.

Este sería un primer guion, pero de ninguna manera es el definitivo. Tiene que pasar por los actores y las actrices, por producción y comprobar que todo lo que está escrito se puede realizar. Aquí muchas figuras van a tratar de modificar cosas, y serán pocas las partes que queden igual que en el guion original. Tras estos cambios habrá, por fin, un texto a partir del cual trabajar.

En cualquier caso, no se trata de una estructura que sea siempre fija. Es cierto que el guion debe contenerlo todo. Sin embargo, cada equipo de trabajo o en cada proyecto en concreto se tienen diferentes sistemas para llevar la idea a cabo. Por tanto, es muy variable.

La importancia del guion

Es evidente que los actores no pueden salir a escena sin saber cuáles van a ser sus frases o sus acciones. Pero cabe aquí dudar de algo, ¿realmente es tan importante el guion cinematográfico para una película? ¿No están las cosas anotadas en otra parte? ¿No hay, en definitiva, otro modo de trabajo? Lo cierto es que no. Y una muy buena forma de comprobarlo es conociendo las partes principales de que consta un guion.

1. Encabezado de escena

Se trata de situar a grandes rasgos el espacio en el que algo va a suceder. Si es en un lugar exterior, si es en interiores, con luz natural, artificial, etc. En consecuencia, como puedes ver, el guion mismo ya informa de dónde va a suceder la escena y de qué tipo de secuencia se va a tratar.

2. Describir la acción

Que un actor hable con otro, que un personaje haga algo en solitario, etc. El otro punto clave dentro de un guion es que no solo explica el espacio en el que algo sucede, sino que también acota aquello que va a suceder. Evidentemente, se trata de algo que puede cambiar en cualquier momento y sobre lo que el director u otros miembros del equipo tienen la potestad de decidir al respecto, así como de cambiar aspectos de forma posterior. No obstante, en cualquier caso, el esqueleto de la acción queda reflejado en el texto.

3. El diálogo

Y en él, en ocasiones, se incluyen todas las inflexiones o variaciones posibles que se vayan a dar. Cualquier movimiento, cualquier acción no verbal… Por ello, el guion de la película desempeña también aquí un papel decisivo al determinar en sentido estricto «qué se dice» durante una acción.

Como ves, se trata de la película antes de ser hecha. Y, como tal, es imprescindible que haya pasado por todas las cribas posibles y que esté perfectamente pulido para que el rodaje sea directo, sencillo y fácil de realizar.

Cómo puedes elaborar tu propio guion cinematográfico

Hay muchas preguntas que, probablemente ahora, se te estén pasando por la cabeza. ¿Puede cualquiera elaborar un guion? ¿Hacen falta conocimientos técnicos al respecto? Vayamos por partes.

Realmente cualquier persona puede ser guionista cinematográfico, del mismo modo que cualquier persona puede escribir una novela o una obra de teatro. Ahora bien, esto no quiere decir que sea fácil llegar hasta ese punto, todo lo contrario.

Sí que son necesarios conocimientos técnicos al respecto, te los mostramos.

1. Conocimientos sobre el mundo audiovisual

Debes poseer cierto contacto o relación con ese ambiente para conocer sus posibilidades. Y, más concretamente, la clase de información que puedas necesitar del guion, así como qué incluir en él y qué no. Es decir, si nunca has estado en contacto con un rodaje tu guion va a tener unas claras carencias en la parte técnica, por muy buena que sea la parte literaria.

2. Conocimientos sobre la narración

Las historias siempre tienen una estructura, más allá del clásico “presentación, nudo y desenlace”. Los personajes tienen un arco, hay un problema de fondo y este se articula de diversas maneras. El espectador no siempre se da cuenta, pero la estructura suele ser muy cerrada, y se reproduce mucho en los mismos casos. Con todo, siempre existen excepciones.

Aun así, es necesario conocer el tipo de historias que puede haber y cómo estas se desarrollan para escribir algo realmente valioso.

¿Cuál es la mejor opción, entonces? Generalmente, formarse al respecto. De esta manera, puedes entrar en contacto con profesionales del medio y del sector, entender qué puede haber en un guion y qué no y descubrir la mejor manera de narrar las historias para que, después, puedas contarlas con tu propia voz y a través de tus propios medios.

En conclusión, un guion cinematográfico siempre exige una gran dosis de creatividad y de recursos. Pero igualmente es un juego que depende mucho del ambiente de trabajo que vayas a tener y del resto de personas y de departamentos que van a estar implicados en filmarlo.