Los primeros meses de vida de un cachorro son los más importantes para su educación. El perro es un animal de costumbres y si no se le dejan claros los límites desde el principio, más adelante será más complejo instaurárselos. Por ello, es importante que los primeros días que la mascota llega a su nuevo hogar, no se le consienta. A continuación se expondrán algunos consejos sobre cómo educar a un cachorro.

Técnicas esenciales para instruir a un cachorro

En esta sección se enumerarán algunas indicaciones que explican cómo educar a un cachorro. Verás que lo más importante es que tanto el can como el instructor disfruten del proceso de aprendizaje:

– Lo más importante a tener en cuenta es que la familia aplique un criterio único. Esto es, si los progenitores intentan disciplinarle pero los hijos le consienten, el perro sabrá a quién puede manipular. Al principio, los efectos pueden ser menores (cojines destrozados, puertas arañadas…), pero a largo plazo, si el animal no está bien educado, puede resultar peligroso. En consecuencia, todos los miembros de la familia deben transmitirle un mismo mensaje y mantenerse firmes.

– Siguiendo el punto anterior, se debe mencionar la obligación de establecer normas claras y constantes si se quiere adiestrar desde cachorro. No puede permitírsele entrar a la cocina un día, y al siguiente prohibírselo porque hay una sartén al fuego. Por lo tanto, es recomendable que antes de su llegada al hogar, se haga una reunión familiar para acordar las normas. El compromiso de todas las personas implicadas es imprescindible para lograr una buena educación.

– Las guías que hablan sobre cómo educar a un cachorro insisten en la estabilidad. Hay que tener en cuenta que depende de sus dueños para satisfacer sus necesidades básicas (comida, aseo…). Por ello, es necesario elaborar una rutina de alimentación, así como un horario para defecar y miccionar. Además, si las personas necesitan realizar actividades que les relajen, los animales también. En el caso del cachorro, éste libera su energía saliendo a la calle y descubriendo nuevos olores. Por lo tanto, en la medida de lo posible, precisa de paseos diarios para mantener su estabilidad mental. Asimismo, un perro tranquilo y sereno es mucho más efectivo en el adiestramiento.

Posibles problemas que se deben evitar

La diferencia entre que un perro sea obediente o agresivo, se basa fundamentalmente en la educación que haya recibido. Por ello, existen ciertos aspectos a los que se les debe prestar especial atención, para evitar su aparición. Algunos de ellos son la falta de control sobre el cachorro, las conductas inadecuadas, o que éste desarrolle fobias.

El primer caso se puede prevenir mediante la implementación de una disciplina firme desde el primer momento. Cuando llegan a casa, son seres pequeños a los que les gusta jugar y buscar caricias. Esto suele tener el efecto de que los dueños sean más flexibles con las reglas. Sin embargo, el cachorro inevitablemente crecerá, y puede convertirse en tu mejor amigo, o en un animal difícil de controlar. Esta es una realidad que debe estar presente en todo momento en la mente del cuidador.

En relación a su conducta, en la sección anterior se mencionó que la familia debe acordar ciertas normas para que se cumplan bajo cualquier circunstancia. Antes de ello es aconsejable asesorarse sobre las técnicas de adiestramiento y el comportamiento canino. De este modo, se estará informado sobre las distintas opciones disponibles, además de las particularidades de la raza en cuestión.

Respecto a las fobias, desde el inicio de la convivencia se debe habituar al perro a todos los escenarios posibles. Para ello, es recomendable exponerle a ruidos inesperados y situaciones necesarias, como puede ser dejarle solo en la vivienda.

Igualmente, es esencial reaccionar con calma, paciencia, respeto y empatía. Al igual que tú no entiendes lo que te quiere decir cuando ladra o te mira fijamente, el cachorro se siente confuso con el lenguaje humano, con lo que hace un esfuerzo constante para comprenderte. Por eso, la paciencia es un elemento clave durante toda la convivencia.

Adiestrando a un cachorro vs educando a un perro adulto

Si se ha adquirido al animal desde su más tierna infancia, su adiestramiento en la etapa adulta resulta más sencillo. Esto se debe a que ya se ha instaurado una rutina, y tanto el dueño como el perro han tenido la oportunidad de conocerse mutuamente. En este caso, únicamente debe tenerse en consideración que a los 2 años se manifiesta el verdadero carácter del perro. En consecuencia, puede ser necesario tratar de nuevo con ciertas fobias o repentinos problemas de conducta.

Sin embargo, al adoptar a un perro ya adulto, existen otras variables a valorar. Para empezar, éste ya ha interiorizado otras órdenes y costumbres, con lo que deberá trabajarse su adaptación a la nueva vivienda. Además, puede darse el caso de que provenga de una perrera, o que el dueño anterior le maltratase. En estas circunstancias, cabe la posibilidad de que haya desarrollado algunos miedos que deberán corregirse poco a poco.

Por lo demás, tanto el cachorro como el adulto son nuevos miembros que llegan a la familia deseosos de dar y recibir amor. Por ello, ambos deben ser entrenados desde las mismas normas básicas: paciencia, calma, disciplina y respeto.

Cómo educar a un cachorro mediante ejercicios

Antes de comenzar a adiestrar un cachorro y enseñarle trucos, hay algunas actitudes que el dueño debe tener en cuenta. Para empezar, al principio es conveniente acudir a un lugar tranquilo y carente de distracciones. El cachorro es especialmente sensible a los estímulos externos, y la intención es que pueda concentrarse en el dueño.

Además, es recomendable no sobrecargarle con una sesión demasiado larga. Unos 10 minutos diarios, en los que se le recuerden las órdenes del día anterior, y se le incluya alguna nueva, deberían ser suficientes.

Asimismo, el refuerzo positivo es la táctica adecuada para que ambas partes disfruten del adiestramiento. Los expertos que explican cómo educar a un cachorro lo valoran muy positivamente. No es necesario darle una golosina cada vez que cumpla una orden, pues el animal también se siente premiado con unas caricias o un breve tiempo de juego.

Por último, hay que tener en cuenta que una buena educación exige conexión por parte del perro y del propietario. Para que sea tu mejor amigo, tienes que preocuparte por convertirte tú en el suyo.