Para todo aquel al que le guste la literatura y en general sienta un gran amor por el idioma, uno de los trabajos más bonitos es el de corrector de estilo. Como precedentes del actual corrector de estilo podemos citar la figura del corrector tipográfico, que aparecerá con la invención de la imprenta a mediados del siglo XV. Hasta el siglo XIX este oficio se reduce prácticamente a los libros, pero con la aparición de periódicos y revistas, se incrementa la demanda de este tipo de profesionales.

¿Te gustaría formarte para dedicarte a este sector? Si te has preguntado cómo ser editor, no te pierdas nuestro curso especializado. Aprenderás de qué se encarga la figura del editor y adquirirás el conocimiento necesario para desempeñar este papel dentro de una editorial. Ahora sí, ¡veamos de qué se ocupa el corrector de estilo!

Funciones de un corrector de estilo

No debemos confundir la corrección ortotipográfica con la corrección de estilo, existen varias diferencias entre ellas. La primera de ellas se centra en la localización y posterior corrección de faltas de ortografía. También se ocupa del correcto uso de mayúsculas y minúsculas, el uso de todos aquellos aspectos tipográficos que aparecen a lo largo del texto -cursivas o negritas por ejemplo- y de otros aspectos típicos de maquetación. Este tipo de corrección también se centra en el uso de espacios en blanco, uso de márgenes o evitar que haya líneas demasiado cortas.

¿En qué consiste la corrección de estilos?

Por otro lado, la corrección de estilo se centra en la localización y corrección de otro tipo de errores. En primer lugar se encarga de eliminar todas aquellas imprecisiones y deslices en el uso del lenguaje, así como fomentar la riqueza léxica del texto. También de localizar todo aquel uso del lenguaje que no se considere apropiado para el texto que se está tratando, como pueda ser el uso de muletillas. Y por supuesto, el correcto uso de la gramática es un o de las funciones fundamentales del profesional encargado de la revisión del texto en todos sus aspectos.

Así debe asegurarse que no haya fallos en la concordancia, perfecto uso de los tiempos verbales, o la ortodoxia en la utilización de las preposiciones. El corrector de estilo también deberá adecuar el uso de vulgarismos, anglicismos o barbarismos al texto, eliminando alguna palabra de este tipo si es necesario. Una buena labor de corrección de estilo puede dotar de mayor agilidad y desenvoltura al texto. Por tanto, el trabajo de corrección de estilo va más allá de la simple corrección ortotipográfica. Lo idóneo es que sean dos profesionales distintos los que lleven a cabo cada una de las correcciones. No obstante en ocasiones un mismo profesional puede encargarse de todos los aspectos de la revisión del texto.

Por supuesto, la labor del corrector de estilo tiene que pasar totalmente desapercibida. Aunque tras la corrección el texto debe quedar todo lo más pulido posible, quien efectúa dicha corrección no debe dejar su impronta. Es importante que siempre debe prevalecer el estilo del autor y todo aquello que este quiera transmitir.

¿Qué se entiende por estilo de un texto?

Por estilo podemos definir el conjunto de cualidades o particularidades que dota de personalidad propia al texto. Sobre todo en literatura son, entre otros factores, los que influyen en los diferentes estilos, como por ejemplo la época o etapa histórica (por ello hablamos de estilo renacentista, estilo novecentista, etc…), la personalidad del escritor o el contexto social o político del momento.

Dependiendo de si estamos ante un texto literario, administrativo o científico, los estilos adquieren de unos matices determinados. En los textos administrativos, científicos o académicos, predomina el denominado estilo formal. En estos escritos el trato es impersonal y algo distante. En este estilo, las emociones pasan a un segundo plano o simplemente no existen.

Si se trata de un texto literario, podemos encontrarnos diversos estilos, como el estilo enfático, el estilo poético o el estilo asertivo. El primero se caracteriza por realzar determinados ambientes o determinadas circunstancias, para dar un mayor dramatismo a la escena o transmitir una sensación de intriga. El estilo poético busca la belleza estética, pero un uso excesivo o incorrecto del mismo puede conceder al texto un cierto carácter empalagoso. Por último, el estilo asertivo se centra en describir o atestiguar algo. Al igual que el estilo formal este estilo es muy utilizado en textos científicos o en artículos periodísticos.

La labor del corrector de estilo

El trabajo del corrector de estilo puede resultar apasionante, aunque también se centra en otros aspectos que requieren una cierta actitud por parte del especialista. En primer lugar, el profesional tiene que ejercer su trabajo en soledad, posiblemente durante varias horas. De igual forma, el especialista debe ser una persona autocrítica, meticuloso en su trabajo y constante en la búsqueda de la idoneidad del lenguaje. Antes de desempeñar su función, el corrector de estilo debe llevar a cabo una labor de reflexión sobre el texto sobre el que va a trabajar. Las circunstancias del momento van a determinar el carácter del texto. Por descontado, un basto bagaje cultural y muchas horas de lectura van a facilitar tremendamente el trabajo del profesional de la corrección.

El amor por la literatura y por el idioma en general, también juegan un papel muy importante a la hora de ejercer como corrector de estilo y desempeñar el trabajo de la mejor forma posible. Hay escritores que comenzaron siendo correctores de estilo, como por ejemplo Almudena Grandes. Esta ilustre escritora madrileña comenzó su carrera profesional como correctora de guías turísticas y culturales en una editorial.

¿Qué salidas profesionales tienen los correctores de estilo?

Son varias las salidas profesionales que van a posibilitar la carrera profesional de un especialista en la corrección de textos. El sector más importante donde podrás encontrar trabajo como corrector de estilo es el de las editoriales, tanto de libros, como de revistas o colecciones por fascículos. Las universidades también pueden precisar de estos profesionales de la escritura para sus publicaciones.

Podemos citar otros sectores, como agencias literarias, agencias de publicación o departamentos de derechos de autor. Como en otros ámbitos, Internet ha ampliado el campo en el que se puede desarrollar este trabajo. Numerosas páginas destinadas a prestar servicios a terceros ofrecen salida profesional para estos especialistas.