Cuando lees una novela o cualquier texto literario es habitual que te las encuentres. También son típicas, aunque menos frecuentes, en el lenguaje oral. Las figuras retóricas nos suelen acompañar, muchas veces sin darnos cuenta. Seguro que las has utilizado en algún momento sin ser consciente.

Pero si bien es cierto, las figuras retóricas son un gran recurso de la literatura. Si se conocen y se saben utilizar, son la mejor herramienta para crear textos originales y creativos. Aunque no siempre es fácil. Si quieres aprender a escribir de forma creativa echa un vistazo a nuestro curso Escritura Creativa. Encontrarás consejos y ejercicios que estimularán tu inspiración.

¿Qué son las figuras retóricas?

Las también llamadas figuras literarias son una forma de expresarse adornando el lenguaje. Con el uso del léxico ordinario se pretende crear una emoción al interlocutor. Esta puede exteriorizarse en risa, tristeza, añoranza, sobresalto, admiración, etc.

La figura literaria escapa del intento de expresar algo concreto, con el fin de otorgarle a la idea un sentido mayor. En pocas palabras se puede decir mucho, siendo esto comprensible para el interlocutor, que descifrará el mensaje fácilmente.

Ten en cuenta que al formar parte del lenguaje cotidiano, la figura retórica es de sencilla interpretación. Su uso está más extendido de lo que te imaginas. Sin duda, tú también la has empleado alguna vez en cualquier conversación.

¿Para qué se utilizan?

La figura retórica se utiliza para expresar una idea poniéndole un mayor énfasis. Una persona la puede emplear para exagerar un punto de vista, con el fin de llamar la atención de su receptor.

¿Quién no ha expresado alguna vez en su vida te lo he dicho mil veces o algo parecido? Expresiones como esta manejan la figura retórica, ya que se da por hecho que no se ha dicho tantas veces. En este caso, la exageración que empleamos hace referencia a la hipérbole.

Fuera del lenguaje cotidiano, donde más ejemplos encontramos de figura retórica es en la literatura. Especialmente la poesía es el género rey que más recurre a ella. La razón es sencilla: dentro de un verso el poeta debe expresar mucho más que palabras.

El resto de géneros literarios no se quedan atrás, sobre todo, por la riqueza que supone para el lenguaje. La figuras retóricas posibilitan al escritor expresar emociones que impacten en la sensibilidad del lector. Del mismo modo, el periodismo recurre a ella para provocar un sentimiento. El marketing también se ha hecho con ellas, pues las utiliza para captar la atención del público a través de la emoción.

Tipos de figuras literarias

Las figuras retóricas se dividen en dos grupos, las de dicción y las de pensamiento.

Las figuras de dicción suelen ser un juego de palabras, siendo la posición de las mismas la clave principal. El sentido que reciben o la intención fonética suelen ser lo más característico de ellas. En caso de que las palabras cambiasen de orden, podría afectar al significado de las mismas.

Por otra parte, hallamos las figuras de pensamiento que repercuten en el significado de las palabras.

Figuras de dicción

Dentro de las figuras de dicción existen cuatro divisiones:

– Las figuras de posición, en las que están alterados los elementos que forman la oración.

– Las figuras de repetición en las que, como su propio nombre indica, entra en juego la fonética o la intención de fortalecer información.

– Las figuras de transformación o metaplasmos. Hacen referencia al cambio del sentido que se adquiere al recurrir a ciertas palabras. Este uso se podría considerar incorrecto en otras circunstancias, si no hubiese una intencionalidad.

– Las figuras de omisión se refieren a esas palabras que dejan de aparecer en una oración o texto. A pesar de no figurar, el interlocutor o lector entiende el sentido que se quiere transmitir en el mensaje.

Figuras de pensamiento

Las figuras de pensamiento se dividen en ocho subtipos:

– Las figuras lógicas aportan sentido a las ideas mostradas, pudiendo compararlas, contrarrestarlas, etc.

– Las figuras de amplificación logran extender una idea expuesta, muchas veces volviendo sobre ella.

– Las figuras de definición describen lo que previamente se ha presentado.

– Las figuras de acumulación pretenden complementar lo expuesto, añadiendo descripciones o ejemplos.

– Las figuras patéticas intentan emocionar al receptor, persiguiendo una respuesta en él.

– Las figuras oblicuas expresan la realidad aludiendo a lo contrario o empleando más mensajes de los necesarios.

– Las figuras de ficción recurren a la irrealidad para presentarla como real.

– Las figuras dialécticas tienen la intención de persuadir al receptor, ya sea por medio de la duda o de autocorrección.

Las figuras literarias más utilizadas según el texto

No todas las figuras literarias son igualmente empleadas en la literatura. A continuación te presentamos algunas de las más utilizadas:

– La comparación la usamos constantemente en todos los contextos. Como su nombre indica, consiste en observar las cualidades de diferentes cosas. Por ejemplo, en soy tan rápido como una liebre, no hay dudas al identificar la figura retórica.

– La metáfora es muy empleada en la poesía. Con ella se transmite la semejanza entre distintas ideas. La poesía panteísta, por ejemplo, suele comparar el mármol con la piel blanca de la mujer amada.

– La sinécdoque hace referencia a un objeto a partir de una de sus cualidades. Por ejemplo, el objeto punzante puede referirse a un cuchillo en el texto narrativo o, incluso, en el periodístico.

– La anáfora aprovecha la fonética dándole ritmo, especialmente a la composición lírica. Por ejemplo, tan grande, tan magnífico, tan certero.

– La alegoría es una construcción completa, en la que puede estar incluida la metáfora. Seguramente has oído hablar de la alegoría de la caverna de Platón. En ella se expresa el conocimiento humano limitado frente a la verdad universal, que no comprendemos.

Claves para construir un escrito literario

Un escrito literario puede no ser tan sencillo, sobre todo, si eres un escritor novel. Conviene tener presente que la definición de literatura hace alusión a lo que el público reconoce como tal.

Es cierto que estarás más cerca de crear un texto literario si atiendes a una perfecta construcción gramatical. El empleo de los recursos literarios te otorgará la riqueza que los grandes escritores lograron.

Autores de referencia

Cualquier autor de reconocido prestigio te puede ayudar a entender lo que es un texto literario. Para el empleo de figuras retóricas, en la poesía descubrirás referentes de renombre.

Desde el barroco Góngora, pasando por Lope de Vega, hasta el incomprendido Adolfo Bécquer. Las figuras literarias abundan en sus obras. El Quijote de Cervantes es también una obra de referencia que no te puedes perder.

Como ves, las figuras retóricas inundan nuestro alrededor. Las usamos constantemente sin apenas darnos cuenta, siendo la poesía el ámbito más prolijo en ellas.