¿Te has preguntado alguna vez el trabajo que se esconde en un buen CD? Hay todo un trabajo detrás. Horas de edición y postproducción. La producción musical es un proceso generalmente largo y que implica mucha atención en todas sus fases o etapas.

Puede que te interese conocer en qué consiste cada una de esas etapas. Si es así, echa un vistazo a este Curso de Producción Musical, aprenderás a dominar uno de los programas más utilizados en la edición de audio. A continuación, te exponemos las características de todo el proceso de producción para que tengas una idea de todo lo que conlleva. ¡Empecemos!

La preproducción

Tras la composición de los temas, es necesario que diseñes un plan de actuación. El motivo es bien sencillo: ordenarás mejor el trabajo. No hace demasiados años, los músicos se pasaban meses en el estudio. Posteriormente, se optó por reducir este tiempo y por ensayar todo lo posible antes de entrar a grabar.

En el siglo XXI se generalizó el uso de los estudios domésticos. Al requerir demasiado tiempo para esta fase, se terminaba trabajando con cierto desorden. Por ello, redactar un plan es idóneo para saber cómo va a sonar cada tema y qué arreglos va a tener. Este pequeño guión es siempre recomendable para entrar en el estudio con las ideas claras.

Sería conveniente que delimitaras aspectos como el minutaje, la participación de músicos invitados y detalles similares. Resulta muy conveniente llevar todas las canciones bien ensayadas para conseguir sacarle el máximo partido posible al tiempo disponible.

La grabación y la producción musical

No son lo mismo, pero están íntimamente relacionadas. La grabación no deja de ser un acto casi mecánico y la producción musical una cuestión de gustos personales. He aquí la importancia del plan de preproducción. De nada sirve que llegues al estudio, grabar algo y luego cruzar los dedos para que la producción arregle el sonido que no hemos podido lograr.

Resulta mucho más recomendable conseguir el sonido exacto antes de grabar para acortar los plazos. Igualmente, durante esta fase puede suceder que haya ideas que no terminan de fructificar o que puedan mejorarse. Es, sin duda, la fase más larga, ya que de ella dependerá el éxito de la grabación.

El productor debe tener siempre claros tus objetivos e incluso dar su opinión al respecto. Aunque la cuestión parece baladí, en no pocas ocasiones hemos podido escuchar grandes discos arruinados por una producción deficiente. Una vez más, delimitar los objetivos y seguir el plan de trabajo son las mejores opciones para evitar eternizarse en el estudio.

Independientemente de que estés grabando en un estudio doméstico o profesional, acortar los plazos repercute directamente en la calidad del producto a editar.

La posproducción

Una vez grabado lo que se desee con la producción musical elegida, llega la última fase, que se compone de las siguientes partes:

Una edición adecuada

Tras recibirse la grabación, se comienza a ecualizar las distintas pistas. También se añaden efectos sonoros y se le da un acabado profesional al sonido. Por lo general, se editan diversas pistas de cada instrumento y de la voz hasta lograr casi la perfección. Cuando cada pista suene como deseas es el momento de pasar a la siguiente fase.

Una mezcla profesional

Debemos comenzar indicando que el ingeniero de mezclas no suele ser el productor. Este último se encarga de lograr lo arriba expuesto. El ingeniero se limita a mezclar las pistas ya producidas, por lo que no puede hacer demasiado para mejorar algo que se ha grabado de forma incorrecta o con un sonido de mala calidad.

El objetivo de la mezcla es unir las pistas consiguiendo que el resultado sea agradable. Se apuesta siempre por poder distinguir los detalles. También por eliminar errores comunes como la respiración del cantante o alguna que otra nota fuera de lugar.

Aparte de lo técnico, la mezcla debe volver casi al principio de la producción musical. Es decir, el ingeniero debe captar cómo quieres que suene cada tema. Asimismo, debe prestar atención la forma en la que lograr transmitir los sentimientos con los que lo compusiste.

No es necesario decir que esta fase es la que lleva más tiempo debido a la disparidad de criterios. Además, suele ser habitual el observar distintas tendencias dependiendo de las modas. Por poner un ejemplo, en la década de los 70 del pasado siglo se apostaba por introducir también esos pequeños errores para acercar la grabación al oyente. En la actualidad, se apuesta más por la mezcla perfecta, que termina restándoles naturalidad a algunas canciones.

El punto final: la masterización

Es una etapa de la producción musical cuando se va a editar un EP o un disco. También es adecuada si se publica un único tema. Es habitual que este proceso se lleve a cabo en un estudio distinto, si la grabación es profesional. El ingeniero de sonido se dedicará a normalizar el volumen de toda la grabación. También se suele escoger el orden de las canciones.

La opinión de un nuevo técnico es de vital importancia para terminar de limar los pequeños errores existentes. Además, este profesional no puede cambiar nada de la producción, solo se limita a darle cierta homogeneidad. La ecualización, la compresión multibandas o la limitación de volumen son procesos que terminan por mejorar el sonido de forma eficiente.

Debemos resaltar que en esta fase el ingeniero puede encontrarse con:

– Una mala producción.

– Una pésima mezcla. Si el ingeniero de mezclas no tiene la experiencia necesaria, pensará que el de masterización podrá arreglar sus errores. Es esencial subrayar que este último solo puede ocultar ligeramente algunos fallos. De encontrarse con estas dos situaciones, o bien se limita a hacer su trabajo, o bien recomienda que se empiece el proceso de nuevo.

Su reputación

Debemos aclarar que los ingenieros de masterización tienen tan buena reputación como los mejores productores. De hecho, son los encargados de dejar su sello en cada trabajo. Estudios como el neoyorquino Sterling Sound, entre otros, han logrado especializarse en esta materia gracias a su excelente trabajo.

Tras las fases anteriores llega el momento más esperado: la decisión del público potencial de cada grabación. El acceso a la música ha evolucionado de forma constante y la distribución es hoy en día casi inmediata gracias al streaming.

Esperamos haber aclarado cuáles son las características fundamentales de la producción musical a través de sus etapas. Recordamos que la planificación, los ensayos y la producción son, posiblemente, los tres grandes secretos para lograr disfrutar de los frutos del esfuerzo realizado.