Los vinos de licor, aunque compartan parte del nombre, son muy diferentes de los demás. Su proceso de fabricación y su graduación alcohólica es lo que les distancia de otros vinos. Además, el vino es una de las bebidas alcohólicas cuya elaboración se considera un arte, por lo que entender su clasificación, cómo diferenciarlos y sus principales características te permitirá conocer en profundidad las bodegas y los artesanos que consiguen enriquecer nuestra gastronomía. Así pues, si quieres saber más sobre los vinos de licor, sigue leyendo este post. Y si te interesa el mundo de la enología, consulta nuestro Máster en Elaboración de Vinos y aprende todo lo relacionado con su producción.

¿Qué son los vinos de licor?

Los vinos de licor son aquellos que se elaboran añadiendo alcohol etílico neutro procedente del vino. Se les añade a mostos u otros vinos que son usados como productos base. Se trata de vinos más fuertes que los habituales y que cuentan con una concentración de alcohol mucho mayor. De hecho, la concentración puede alcanzar los 15 grados en algunos tipos.

Tipos de vinos de licor

No todos los vinos de licor son iguales. Igual que sucede en otras bebidas, hay diferencias fundamentales a tener en cuenta a la hora de considerar tomar o comprar un vino de licor. Así, podemos diferenciar entre dos tipos de vino de licor, según su elaboración y graduación.

Vinos generosos

Llamamos vinos generosos a aquellos que han sido elaborados a través de lo que se conoce como crianza biológica o crianza oxidativa. También se elaboran con uvas de variedades como Palomino Fino, Pedro Ximénez y Moscatel, y seguramente conocerás, porque tienen fama mundial, los vinos generosos de Jerez. Vamos a profundizar en cada uno de ellos.

La crianza biológica

Este tipo de crianza también recibe otros nombres, como crianza sobre lías o de velo en flor. Se trata de un proceso de lo más especial y delicado, todo un arte. Apareció en las bodegas de la zona del Jerez hace más de 200 años y supuso el inicio de unos vinos de lo más emblemáticos.

Este proceso ocurre en los vinos que son criados en botas. Como consecuencia de sus condiciones específicas, la superficie queda cubierta por un cultivo de levaduras propias de la zona. Esta capa es lo que se llama “velo en flor” y que da nombre a todo el proceso. Este velo es el encargado de proteger el vino, y también lo transforma durante sus años de crianza.

La crianza oxidativa

Otro tipo de crianza que podemos encontrar dentro de los vinos generosos es la crianza oxidativa. Este proceso se basa en el envejecimiento. Tiene un mínimo de duración de dos años, pero puede superarse por todos aquellos que el elaborador considere necesarios. Para llevar a cabo este tipo de crianza suelen usarse barricas de roble americano.

Vinos generosos de Jerez

Los vinos generosos de Jerez son los que no superan los 5 gramos de azúcar residual por litro y que, una vez se termina el proceso de fermentación, presentan lo que se conoce como “velo en flor“. Como hemos mencionado anteriormente, se trata de la capa de levadura que flota en la parte superior del vino y que es parte instrínseca de la crianza biológica.

Vinos dulces naturales

Los vinos dulces naturales son aquellos que presentan un proceso de fermentación parcial. Este proceso se detiene para proceder a añadirle alcohol vínico. La graduación de este tipo de vinos se sitúa entre los 9 y los 18 grados, aproximadamente.

Entre estos tipos de vino podemos encontrar:

  • Moscatel. La uva moscatel es una variedad típica del mediterráneo y una de las más antiguas que conoce el ser humano. En la actualidad cuenta con más de 200 tipos de derivaciones. Una de las uvas moscatel más conocidas es la de Alejandría, cuyos orígenes se remontan al período de los faraones en el norte de Egipto.
  • Mistela. Es un tipo de licor que se elabora mezclando mosto de uva y alcohol. Su sabor es, por lo general, muy dulce, lo que facilita que sea tomado junto a los postres como acompañamiento de sobremesa.

¿Qué diferencia hay entre el moscatel y la mistela?

Ambas bebidas destacan por ser dulces e ideales para acompañar el postre. Pueden tomarse frías o incluso con hielo, según prefiera el consumidor, y muchas bodegas buscan aportar su toque personal a la elaboración de estas bebidas alcohólicas. No obstante, ambas tienen varias diferencias que tener en cuenta.

La mistela se encuentra categorizada dentro de los productos vínicos pero, en realidad, es una mezcla entre zumo de uva y un destilado de vino. En concreto, se añade alcohol procedente de la destilación de vinos para hacer mosto. Estrictamente hablando, la mistela no es vino porque no hay fermentación de mosto fresco de uva, sino que se trata de una simple mezcla.

El moscatel, por el contrario, sí que es vino. Es un tipo de jerez entre un color castaño y caoba cuya elaboración emplea vino de uvas moscatel. Además, estos vinos son sometidos a crianza en depósitos o barricas, lo que genera una mayor complejidad aromática.

Por lo que al nivel de graduación alcohólica se refiere a ambos, tanto la mistela como el moscatel dependen en gran medida de su productor. Pero, de manera orientativa, podríamos situar la graduación alcohólicas de estas bebidas entre los 15 y los 20 grados.

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