¿Cuántas veces has hecho una cata de quesos en un restaurante? Y, si no la has realizado, ¿cuántas veces has soñado con ello? Si eres amante de los quesos, seguro que es un plan perfecto para ti. Una cata podría ser la cena perfecta, ya sea para realizar en pareja, con amigos o incluso en solitario. Sin embargo, por unas circunstancias u otras, no siempre es posible ir a un restaurante para hacer una degustación de quesos, lo cual no significa que tengas que quedarte sin darle el gusto a tu paladar, literalmente. ¿Por qué no apuestas por una cata de quesos en casa? ¡Sigue leyendo!

Por otro lado, ¿sabías que en Escuela Des Arts puede realizar formaciones artesanales como la elaboración de quesos? Echa un vistazo a nuestra selección de cursos y anímate a ampliar tus conocimientos.

La elección de los quesos

Los quesos, como es evidente, son los protagonistas de la cena. Así que es esencial que hagas una buena selección, ya que de ella dependerá la calidad de la degustación. ¿A que no te imaginas una cata en un restaurante con dos lonchas y dos trozos de queso cheddar, emmental y gouda? Pues motívate y no hagas lo mismo en casa.

Ya que vas a poner todo tu empeño en hacer una cata como se merece, te recomendamos que inviertas tu tiempo en averiguar qué quesos son los mejores y un poco de dinero en comprar productos de calidad, que valgan realmente la pena. ¡Date un capricho!

Lo esencial es tener en cuenta lo que te gusta a ti y cuáles son las preferencias de los demás comensales. Una vez revisado esto, lo ideal es que selecciones varios quesos, buscando el contraste, para que sea más sencillo distinguir los matices y características de cada uno. Como mínimo, la tabla de quesos debería tener tres tipos de productos, pero puedes incluir hasta ocho o diez.

Depende de los sabores que te gusten o quieras incluir en la degustación, puedes tener en cuenta estos matices. Si eres más de sabores suaves, te aconsejamos queso crema, gouda, queso tierno, queso fresco, emmental o alguna variedad de queso de vaca. Si prefieres sabores más característicos y un poco más fuertes, te recomendamos queso semicurado o curado, queso Brie y Camembert, parmesano y queso de cabra. Por último, si prefieres los sabores potentes y fuertes, tu tabla de quesos debe incluir queso viejo, queso azul, Cabrales, roquefort y queso feta.

Los maridajes para tu cata de quesos

En realidad, puedes acompañar tu cata de quesos con la bebida que prefieras, aunque bien es cierto que el agua sería la mejor opción ya que no disipa ni potencia ningún sabor. Sin embargo, lo común es acompañar una cata de quesos con vino, ya sea blanco o tinto. Ten en cuenta que probarás quesos de muy diversa índole, por lo que no hay un vino idóneo para todos ellos: generalmente, el vino blanco y la sidra son la mejor opción para degustar quesos tiernos y suaves, mientras que el tinto es mejor para acompañar a los quesos más fuertes.

Te proponemos también hacer una pequeña cata de cervezas y comprar algunas variedades, para ir probando y degustando sabores variados. En este caso, las cervezas de trigo serían ideales para los quesos más suaves.

Como ves, no hay una respuesta única y acertada, sino que la elección es libre según tus preferencias y los gustos de tu comensales.

Acompaña tu tabla de quesos con un vino blanco o tinto, según los quesos seleccionados.

Los acompañamientos

Una buena tabla de quesos no está completa hasta que se escogen correctamente los acompañamientos. Estos están pensados para potenciar sus características y producir diversas sensaciones, dependiendo del acompañamiento que escojas.

Por un lado, es imprescindible que la degustación tenga una buena selección de panes de diversas características, pero también galletas crujientes, rosquillas y picos. Asimismo, hay algunos tipos de quesos que casi te piden acompañarlos con alguna mermelada o compota. Por ejemplo, el Brie, el Camembert, el queso de cabra o el queso de oveja. Puedes escoger mermeladas de todo tipo, adaptándote a tus propios gustos, como de naranja, de fresa, de tomate, de frutos del bosque, o incluso de cebolla.

Los frutos secos, por último, son también imprescindibles en estas tablas. Acompaña tus quesos con pistachos, nueces, almendras, dátiles, pasas, higos, etcétera. ¡Verás qué rica experiencia!

¿Qué debes tener en cuenta?

La temperatura

Es importante que no dejes el queso en un lugar caliente o al sol, especialmente en verano, pero tampoco debes consumir el queso justo después de sacarlo de la nevera. Lo ideal es que el producto esté en un lugar frío y seco, o bien en la nevera, y lo saques una media hora antes de comer, para que el queso se atempere y se potencien sus sabores y matices.

El corte

Aquí no se pueden dar unas especificaciones muy concretas, porque cada tipo de queso necesita un tipo de corte. Aun así, lo normal es que cortes las piezas en cuñas o rectángulos, ya que es la forma más correcta de servir los quesos tiernos, semiduros o duros. Por otro lado, habrá quesos que puedas cortar en rebanadas, como el Brie, el queso de cabra o el Camembert. Otros, como el parmesano, deberás servirlos en lascas. Por último, los quesos untables o muy blandos, que debes colocarlos en tarrinas separadas para que puedan mojarse y untarse.

La presentación

Lo perfecto es que incluyas en tu tabla de quesos variedad, tanto de sabores como de aromas, colores y texturas. Así, los comensales no se cansarán de comer quesos similares y podrán dejarse sorprender con nuevas opciones y matices. Puedes presentar los quesos agrupados por textura, por su origen animal o por maduración. ¡Échale imaginación y crea una tabla bonita y variada!

En definitiva, una cata de quesos no es un imposible. ¡Está al alcance de tu mano! Como has visto, no es nada complicado deleitar a tu paladar con un festín de sabores. Ten en cuenta todos los aspectos tratados en el artículo para que la cata sea todo un éxito. Ahora ya sabes que puedes organizar una velada diferente con una buena degustación de quesos de forma sencilla y rápida. No te hacen falta habilidades culinarias, no emplearás mucho tiempo y disfrutarás al máximo. ¿Qué más se puede pedir?